Monedas y lagartos

Hoy he visto en la cocina una moneda de 1 libra. Hacía tiempo que no veía una, así que la he cogido y le he mirado con curiosidad. Últimamente siempre pago con el “contactless”, de ahí mi sorpresa, mi reacción de añoranza hacia esas viejas compañeras, las monedas.

Miles de años con nosotros y dentro de poco será una de esas anécdotas de la historia, como cuando se utilizaba la sal como dinero, o conchas de mar…

Los efectos del movimiento hacia los intercambios digitales son más evidentes en el Reino Unido, donde vivo, que en España. Aquí casi todo el mundo paga con el servicio de “contactless”, y en algunos sitios estoy empezando a notar cosas que antes hubieran sido extrañas. Por ejemplo, en mi empresa, una multinacional, hay un servicio de cafetería y sólo se puede pagar con tarjeta, ya no podemos utilizar el dinero físico. Y hace unas semanas han subido los precios, mi “expresso” ha subido de 1.10 libras a… ¡1.27! Antes, estos centimos hubieran sido un incordio, por eso siempre se redondean los precios. Pero ahora, si no tienes que pagar con dinero físico, pues pones el precio que te salga de donde te salga.

Es sólo una anécdota, pero es un ejemplo de cómo un cambio en algo pude dar lugar a otros cambios inesperados, y algunos de éstos tendrán consecuencias importantes. Lo mismo que sucede con los cambios genéticos, mutación por aquí, mutación por allá y, voilá, de un lagarto te sale un pájaro. 

Publicado por

Sergio Rozalén

En los ratos libres intento escribir lo que se me pasa por la cabeza. Pido disculpas de antemano.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s