Desnudos y progreso

 Hugh Hefner fundó la revista Playboy porque vio que a principios de los años 50 en Estados Unidos no existía la revista que él quería leer.

De joven le pilló el gusanillo de trabajar en los medios de comunicación, ya que llevaba la revista de su Universidad. Luego entró a trabajar en la revista Esquire, su trabajo soñado, ya que era la revista que le había cautivado durante años. Pero esta revista había cambiado, se había vuelto más aburrida, y dejó el trabajo.

Después de esta decepción, y tras trabajar en un sitio rutinario, es cuando decidió intentar crear su propia revista.

Para entender los desnudos, la parte más provocadora de la revista, es necesario entender el contexto de represión sexual que existía en la época, a la vez que la sociedad se abría más hacia el reconocimiento de la libertad de expresión. Pero más allá de los desnudos, la revista fue también una plataforma en la que se podían expresar ideas liberales, en las que se entrevista a Malcom X o a Luther King (por cierto, por el escritor que luego publicaría el libro “Raíces”).

Hoy en día nos puede parecer denigrante cómo se utilizaba la imagen de las mujeres para vender, cómo se las utilizaba como objetos. Pero, una vez más, el contexto. Romper con las normas, con el pasado, con lo establecido, no es algo que siempre pueda ser “limpio”, lo normal es que se produzcan efectos colaterales de los que uno no se siente orgulloso.

En todo caso, Playboy fue un síntoma de una época de liberación, de avance, de progreso.