Factor Amor en el desarrollo del Ser Humano

Fisiológicamente los seres humanos somos seres humanos desde hace 200.000 años, miles de años arriba o abajo. La “explosión” cultural llegó hace unos 70.000. Así que requirió su tiempo llegar al punto de que la “gente” se comportara como “gente”.

Puede que una mutación genética que favoreciera el desarrollo del cerebro ayudara, pero en principio es la acumulación de conocimiento, gotita a gotita, la que permitió esta explosión de manifestaciones culturales. En un contexto en el que no había un medio escrito sobre el que transmitir el conocimiento, este pasaba de persona a persona, con las limitaciones de la cantidad de información que puede transmitirse con este sistema.

Y un factor importante en este “boca a boca” es tener el suficiente tiempo para recibir y transmitir información. Si te mueres pronto, no da tiempo a mucho que transmitir, la cadena se rompe.

Por otra parte, la continuidad en el tiempo de las comunidades en las que vivían estos individuos es otro factor relevante. De nada sirve tener a unos tipos superinteligentes en una tribu si la tribu desaparece por una hambruna o comidos por unos tigres.

Y para que la tribu tenga más probabilidades para sobrevivir, esta necesita de un número mínimo de individuos, no vale con que la tribu sea sólo de un par de docenas, seguramente hacen falta algunos más.

Por último, el “vivir lo suficiente para contarlo” implica la posibilidad de equivocarse y rectificar, intentar algo, fallar y aprender de ello. En un contexto en el que equivocarse tiene consecuencias físicas, la conclusión es que necesitas de personas que cuiden de tí cuando te equivocas, cuidarte cuando estás malito, un período esencial para recapacitar y aprender de los errores. Así que uno de los factores esenciales para el desarrollo de la cultura es cuidarse los unos a los otros. Llamemos a este último factor, el Factor Amor.