La invisible mano subvencionada

Para los defensores del libre mercado Adam Smith es algo así como Abraham para los cristianos, judíos y musulmanes. Su “mano invisible” es el argumento que utilizan para justificar que los mercado se ajustan solos, que no hace falta la intervención del Estado.

Yo no estoy en contra del concepto de la mano invisible, creo que es una metáfora que explica bien como se llegan a equilibrios en sistemas caóticos, lo que no acepto es que esos equilibrios sean siempre justos, de ahí que defiendo la intervención del Estado.

Lo interesante de los puntos de vista que defienden a ultranza la no intervención del Estado es que no se dan cuenta de la relevancia del Estado en el crecimiento de los paises.

Por ejemplo, en Estados Unidos, su éxito tecnológico, con sus grandes compañías como Apple, Google o Facebook, hunden sus raíces en las grandes inversiones públicas que supuso la conquista de la Luna. O las desorbitadas inversiones en armamento, con todas las guerras en las que ha estado involucrado desde la Segunda Guerra Mundial. O el imperialismo político que ha llevado de la mano a las empresas estadounidenses a ocupar todos los lugares del planeta, desde Coca-Cola a McDonalds o Disney.

Invisible, invisible, lo que se dice invisible…