Matar a Hitler

¿Cómo es posible que 70 millones de personas voten a un impresentable?

Esos millones de personas no votan a favor de Trump, votan en contra de una realidad que no les gusta, desconfían de los políticos tradicionales, del “sistema”, eligen entre “susto o muerte”.

El 50% que prefiere a alguien como Trump busca conceptos simples, directos, claros, que expliquen la realidad en cuatro palabras, no están para elaboradas disquisiciones o sesudos análisis.

La realidad no es simple, no puede ser explicada con cuatro palabras, pero más de medio siglo de comunicación audiovisual que ha convertido la concreción y la simplicidad en un arte, ha transformado la capacidad de digerir mensajes a toda una generación.

En las películas hay buenos y malos, las cosas encuentran un final, tienen sentido, encajan. La coherencia de las historias es como un dulce para nuestro entendimiento. Es todo mucho más sencillo…

Un ejemplo paradigmático es el de un director que me gusta mucho: Tarantino. Los argumentos de sus películas eligen casi siempre unos malos indiscutibles en los que descargar su violencia: vampiros, racistas, nazis, delincuentes sin escrúpulos… ¿Quién puede estar en desacuerdo con desahogar tus instintos más violentos contra Hitler, Charles Manson o un chupasangre?

Tantas y tantas películas de acción, tantos anuncios que simplifican en 20 segundos un mensaje fantástico, las historias de Disney… Bombardeados desde pequeños con mensajes simplones, fáciles de digerir, ¿qué esperamos? ¿Que la mayor parte de la gente esté para sesudos análisis?

70 millones de votos para Trump indican que no.