Principio de Incertidumbre

El físico alemán Heisenberg describió un problema fundamental de la mecánica cuántica, el Principio de Incertidumbre, según el cual cuanta mayor certeza se busca en determinar la posición de una partícula, menos se conoce su momento lineal y, por tanto, su masa y velocidad.

Este principio supone un cambio básico en la naturaleza de la física, ya que se pasa de un conocimiento absolutamente preciso (en teoría aunque no en la práctica), al conocimiento basado sólo en probabilidades.

Esta noción de incertidumbre puede ser trasladada a nuestro día a día. No conocemos la realidad con certeza, sino que la intuimos, las percepciones que nutren nuestro entendimiento y emociones no son mediciones precisas, son aproximaciones basadas en cálculos probabilísticos.

Asignamos nuestros amigos o familiares porcentajes como si de jugadores del FIFA se tratara: nivel del simpatía del 60%, humor del 85%, capacidad intelectual del 42%… Estos cálculos inconscientes forman parte de los cómputos mentales que se suceden en nuestros cerebros, ajustándose, recalculándose todos los días. Pero son sólo eso, intuiciones, no son certezas verificadas, sería imposible corroborar todos los aspectos de la realidad que nos rodea, sino suposiciones, conjeturas, estimaciones.

A este frágil equilibrio de multitud de presunciones es a lo que llamamos “realidad”. Sería un milagro que el resultado de este proceso sea algo coherente, todos sufrimos de cierto nivel de incongruencia en nuestro pensamiento. A lo único que podemos aspirar es a minimizar las distorsiones cognitivas, a lograr que nuestros absurdos no sean demasiado escandalosos.