Poner precio a las cosas

La mentalidad capitalista nos lleva a pensar en términos de precios, de coste, de beneficio. Somos mercenarios que venden su tiempo y habilidades al mejor postor, pero buena parte de nuestro esfuerzo no existe en ese mercado. Ayudamos a nuestros hijos a hacer los deberes, a pintar la casa a un amigo, le dedicamos horas y dinero a ayudar en el casal de la Falla, nos involucramos en alguna actividad con los amigos que requiere un esfuerzo relevante, trabajamos como voluntarios en alguna organización u ONG o escribimos unas líneas cuando encontramos tiempo.

Es el mercado el que decide qué actividades forman parte de él. Darle patadas a una cosa esférica, dependiendo del contexto, es algo absurdo o algo extraordinariamente lucrativo, si hay suficiente gente que quiera poner dinero para verlo.

Publicado por

Sergio Rozalén

En los ratos libres intento escribir lo que se me pasa por la cabeza. Pido disculpas de antemano.

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