Bailaor bolchevique

La novela de Chaves Nogales “El mestro Juan Martinez que estaba allí” cuenta la historia real de una pareja de bailores flamencos que desde Turquía llegan a Rusia en 1917, justo cuando la revolución bolchevique está comenzando. Quedan atrapados allí durante años y lo que describe es sencillamente espeluznante:

“… el inverno había sido terrible, pero sólo cuando llegó el buen tiempo, se deshizo la nieve y toda aquell pobredumbre lució al sol, nos dimos cuenta exacta de la magnitud de la tragedia… llegó la época del deshielo y con la primavera empezaron a florecer los muertos en las calles de Odesa...”

“… toda mi vida me acordaré de una mujer famélica con un niño en brazos que, al pasar, estuve viendo durante varios días sentada en un portal próximo… una mañana me fijé en que la mujer ya ni siquiera se movía. Se había quedado muerta por inanición en la misma postura que tenía. El chiquillo, prisionero entre los brazos agarrotados del cadáver, lloraba todavía. Cuando pasé al día siguiente ya tampoco se quejaba la criatura… ¿Cómo no arranqué el chiquillo de los brazos helados de la muerta y evité que pereciera?… a quienes se hagan la ilusión de creer que en aquellas circunstancias hubiesen hecho algo mejor de lo que yo hice, yo les pondría en una de aquellas calles de Odesa durante los años del hambre, cuando centenares de criaturas… esperaban a mortir acoquinadas en los portales…”

Aunque también hay lugar para el esperpento:

“… un día se fugó de los calabozos de Odesa un faquir que trabajaba en el circo y que había sido detenido por especulación. Para escaparse hipnotizó al comisario que estaba de guardia en la prisión y aprovechándose del estado sonambúlico en que le puso se apoderó del sello de la Checa y se decretó a sí mismo la libertad…”

“…era entonces comisario… un ser monstruoso... se decía que una de sus reacciones más frecuentes era la de coger la pistola inopinádamente y disparar a bocajarro sobre los infelices detenidos… tenía unas manías raras. Le daba por llevar siempre adelantado en media hora el reloj y a todo al que se encontraba le preguntaba qué hora era y cuando le decía la hora exacta se enfurecía y gritaba: ¡Vas atrasado! ¡Todo el mundo va atrasado en Rusia!¡Adelanta ese reloj si no quieres que te meta en la cárcel”

Estas son sólo unas pinceladas de unas peripecias que le llevan por diferentes lugares (Rumanía, Kiev, Moscú, San Petersburgo, Gómel, Minsk, Odesa), lidiar con ejercitos blancos, rojos y polacos, o trabajar de crupier, artista de circo, contrabandista o agente bolchevique.

Juan Martínez y su mujer, Sole, lograron finalmente escapar, acabaron en Francia donde conoció a Chaves Nogales y al que contó su historia. Pero la novela está escrita en los años 30 y no encuentro referencias acerca de qué fue de ellos durante los 40. ¿Estuvieron allí durante la ocupación Nazi? ¿Se volvieron a España? ¿O quizás se fueron a Estados Unidos, como “Zerep”, el payaso español con el que compartió aventuras en la Rusia bolchevique?

Espero que alguien lo investigue algún día. En todo caso, un libro que merece la pena leer.