Las ganas de soltar una ostia según dónde y cuándo nazcas

La última película de Matt Damon, Stillwater, que no he visto todavía, tiene una escena que muestran en uno de los trailers en la que una mujer francesa le dice “¡Tú suenas muy americano ahora mismo!”, a lo que el personaje de Matt Damon responde, “¡Bien, por que lo soy!”.

Sin ver la película uno ya sabe que a lo que se refiere la francesa es a ese exceso de testoterona, a esa determinación, a esa actitud de macho del estilo John Wayne o Chuck Norris, a un “te suelto una ostia que te voy a dejar mirando para Wisconsin”.

Yo, que cuanto más mayor me hago menos nacionalista soy, pienso que lo que pone en nuestro pasaporte es fruto de las circunstancias históricas y del azar de las circunstancias de mi familia, pero reconozco la importancia del lugar en el que nacemos en nuestra personalidad. No es lo mismo nacer en en la Esparta del siglo V antes de Cristo, a nacer en la China de mediados del siglo XX o a nacer en Canadá en el siglo XXI.

Las probabilidades de soltar una ostia para solucionar un problema son diferentes.