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Una nave espacial arde y se desintegra arrastrada por el poderoso influjo de una estrella que se encuentra a varios años luz de la Tierra.

Los cuerpos físicos de los austronautas que una vez la tripularon hace ya varios milenios que murieron, lo que sobreviven son sus mentes, que fueron replicadas en el ordenador de abordo.

Tras el accidente que sufrieron, trataron durante meses recuperar el control y las comunicaciones de la nave, pero todo fue en vano. Cuando el oxígeno llegó al nivel crítico se resignaron a replicarse digitalmente y dejar que sus cuerpos físicos murieran para seguir con su lucha de forma virtual.

Pero ni con todo el conocimento de la humanidad almacenado en sus memorias fueron capaces de corregir el rumbo de la nave, ni reparar los sistemas de comunicación, tras 350 años de intentos y fracasos comprendieron que se enfrentaban a un problema imposible de resolver.

Lo que sí funcionaban eran los sistemas de captación de energía, de tal forma que los ordenadores de abordo abastecían las redes neuronales que permitían a las mentes virtuales de los austronatas seguir viviendo.

Según sus cálculos, la nave vagaría por el espacio vacío durante 25.000 años, hasta el momento en el que serían atraídos por la fuerza gravitacional de una lejana estrella, una estrella que acabaría por devorar la nave. No podían hacer nada para impedirlo.

¿Qué hacer durante todos esos milenios?

Un par de las mentes virtuales decidieron suicidarse virtualmente, borrándose de la memoria del ordenador de abordo.

El resto pasaron por un periodo de melancolía de varios siglos en los que recorrieron toda la historia de la humanidad almacenada en sus memorias, todos los libros, toda la poesía, todas las películas, toda la filosofía, se dedicaron a estudiar toda la ciencia y desarrollar nuevas teorías matemáticas, físicas o biológicas.

Después de 5.000 años todas las mentes trabajaban como una sóla y son capaces de quintuplicar el nivel de conocimiento almacenado en sus memorías cuando la nave despegó de la Tierra. Diseñan nuevos sistemas económicos y sociales que hubieran permitido una vida en armonía entre todos los seres humanos; unos sistemas de energía que permitirían un equilibrio armonioso con el medio ambiente; escriben la poesía más bella que la que ningún poeta había escrito nunca, las historias más intrigantes, las más conmovedoras, las más divertidas.

Después de 15.000 años, el crecimiento exponencial de sus cálculos les permite descifrar el verdadero origen de la vida y del Universo.

Después de 20.000 años desarrollan un método que les permite desentrañar cualquier acontecimiento pasado en cualquier lugar del Universo, y predecir cualquier momento futuro.

Después de 25.000 años en esa pequeña nave se condensa la mayor concentración de conocimiento que ha existido o existirá en toda la historia del Universo.

Es entonces cuando, como estaba previsto, la nave arde y se desintegra arrastrada por la abrasadora energía de una estrella insignificante. Y todo ese conocimiento, simplemente, deja de existir.