Los Transgenistas y sus Daikiris

20.000 mosquitos macho han sido liberados en la isla de Gran Caimán. No está mal como despedida de soltero, ahí en la playa tú y tus 19.999 amigotes… Pero no, son mosquitos transgénicos, de una especie que transmite el dengue (Aedes aegypti). Pueden reproducirse, si encuentran a mosquitas nativas que colaboren, claro, pero su descendencia morirá antes de alcanzar la madurez. 
Esto deja claro un par de cosas. Una, que hay científicos con una mala leche de cojones, con mala baba. Porque vale que el mosquito este transmita el dengue y que haya que erradicarlo, pero lo de hacerlo a través de cargarte a la descendencia tiene un puntito de cobardía y de maldad que tela. Pero bueno, la naturaleza ya es de por si tocapelotas así que hacemos la vista gorda por el bien del progreso de la humanidad y esas cosas.
El segundo tema es que los científicos estos son mis ídolos, de verdad. No van y le dicen al catedrático, al patrocinador del estudio o al que sea que tenga que poner la pasta “no, ya soltamos los mosquitos estos aquí al lado de casa de mi madre, que nos pilla cerca”. No, le sueltan que tienen que hacerlo, por cojones, en una isla paradisíaca del Caribe, que si no esto no sale, que es vital para el éxito del experimento…
Lo dicho, yo de mayor quiero ser transgenista.