Porque lo valgo

La primera forma de intercambio en las relaciones económicas fue el trueque: dame tres melones que yo te doy un conejo. Después surgieron las monedas y, mucho más tarde, los billetes. En el siglo XX aparecieron las tarjetas y en estos comienzos del XXI el desarrollo tecnológico puede llevar a la extinción a las monedas y los billetes.

Los seres humanos vamos a ser identificados y “cuantificados” (o ya lo estamos), cada uno de nosotros tendrá un “valor” que le permitirá, como si de un mago se tratase, apuntar con el dedo y adquirir todo aquello que se desee, si su “valor” se lo permite.
Por una parte será bastante cómodo porque eliminará pasos intermedios y será incluso más seguro. Por otra parte da un poco de yuyu pensar que no somos más que apuntes contables, individuos con numeritos sobre nuestros cogotes que sirven de alimento al “Mercado”.