Empacho de datos

Nuestro cerebro tiene escondido en el hemisferio izquierdo a un “intérprete” que busca el orden en todo aquello a lo que nos enfrentamos. Nos inventamos historias, y muchas veces nos sirven y tienen sentido, otras no lo tienen pero da un poco igual porque son inócuas, y algunas pueden ser hasta dañinas. De hecho, tener demasiada información puede ser peligroso porque permite que más explicaciones sean posibles, acentuando nuestra tendencia a ver cosas que no están ahí.