Química de Casinos

Cuando un átomo de oxígeno y dos de hidrógeno, gases ambos a temperatura ambiente,  se unen aparece un nuevo elemento, el agua, tan mágico, tan importante para la vida. El todo es diferente a la suma de las partes.

A riesgo de volverme algo cursi, las palabras también consiguen esta magia. El efecto que se consigue combinando con maestría las palabras “aprender”, “diecinueve” y “noches” es inesperado:

“…tardé, en aprender
A olvidarla, diecinueve días
Y quinientas noches”


Por no hablar de lo que no puede hacer nadie más que Joaquín Sabina: que la palabra “Torrelodones” suene elegante, majestuosa, en una canción de amor.

“Y, fui, tan torero,
Por los callejones
Del juego y el vino,
Que, ayer, el portero,
Me echó del casino
De Torrelodones.”


Grande Sabina…


Publicado por

Sergio Rozalén

En los ratos libres intento escribir lo que se me pasa por la cabeza. Pido disculpas de antemano.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s