1518, epidemia de Baile

En Julio de 1518 a una mujer de Estrasburgo, Frau Troffea, le dió por bailar en plena calle. Una semana después se le habían unido unas 30 personas. Al mes, unos 400 individuos seguían baliando, día y noche, sin parar. La mayoría acabó muriendo por infartos, derrames y agotamiento.
Por increible que parezca, este caso es real, y ni siquiera es el único, parece que hubieron casos similares en 1374, también alrededor del centro de Europa. Éste caso es simplemente el mejor documentado.
Las explicaciones giran en torno a una mezcla de caso de histeria colectiva y un estado de trance. El contexto es el de una sociedad que vive con unos niveles de pobreza extremos, mayores que los de generaciones anteriores, con un gran “estrés social”. Y para completar el círculo, las personas de aquella región creían en ese santo tantas veces nombrado y del que tan poco sabemos, San Vito, al que se invocaba cuando las personas sufrían de algún tipo de convulsión neurológica (lo normal por aquel entonces era creer que estas personas estaban poseídas y eran quemadas en la hoguera). 
Con este caldo de cultivo, los individuos altamente sugestionables pensaron que estaban atrapados por la maldición del “Baile de San Vito”, al igual que las personas que estaban a su alrededor, entrando en un estado de “trance”, de “hipnosis”, que les indujo a bailar hasta la muerte. 
Una mezcla mortal de desesperación y miedo, una muestra de la fragilidad y capacidad de manipulación de la mente.