Mininos de la CIA

¿Utilizar un gato para espiar al enemigo? Con la tecnología actual no parece descabellado, le puedes poner un min micrófono, un transmisor, y lo entrenas para que con su cara de yonoherotounplato se acerque al objetivo y se ponga a lamerse las patas.

Pero a principios de los años 60, que es cuando los de la CIA tuvieron esta ocurrencia, el concepto de “mini” rondaba otras escalas. El caso es que durante varios años gastaron millones de dólares en esto, operando minínos para introducirles baterías en sus cuerpos, micrófonos en los oídos y antenas en las colas.

El problema es que entrenar un gato tiene su aquel. Después de 5 años de adiestramiento, con probablemente muchos gatos destripados de por medio, se estrenaron con una operación en la que el felino tenía que rondar a dos rusos en un parque, pero nada más salir, Zas!, fue atropellado por un taxi.

Al poco cancelaron la operación. No se sabe nada de lo que le pasó al que tuvo la idea.