Biblia Adúlteras y Errores de Traducción

“Cometerás adulterio”.

  Esto lo decía la Biblia. Bueno, una biblia impresa en 1631 en el Reino Unido, donde por error se les escapó el “no”. Una pena, la religión hasta me habría parecido más interensante. A los pobres impresores les tocó pagar una multa, les retiraron la licencia para imprimir y casi todas las copias fueron quemadas. Hoy sólo sobreviven unas 11, son objeto de coleccionistas.

  Pero más allá de las erratas inevitables que ha tenido el libro más vendido de la Historia, lo más interesante es el tema de las traducciones. Un conjunto heterogeneo de escritos redactados hace miles de años en diferentes idiomas (hebreo, arameo, griego koiné…), traducidos posteriormente a otros muchos (primero al latin, después al español, francés, inglés…). Traducir idiomas con diferentes gramáticas y vocabularios no es baladí, y puede llevar a diferentes interpretaciones.

  Unas sólo curiosas, como aquella de “el camello que pasa por el ojo de una aguja”. El enterado de turno tradujo del griego al latín “kamelos”, como “camello”, cuando en realidad quiere decir “soga”, con lo que la traducción ésta tendría algo más de sentido, algo que me siempre me escamó desde pequeño (¿a santo de qúé viene ahora esto del camello?)

  Otras con serias implicaciones teológicas, como la de algunos pasajes en los que la Igleisa Ortodoxa traduce como una “joven soltera” lo que las versiones católicas interpretan como “virgen”, que ayuda a defender la absurda obsesión de la Iglesia Católica con la sacralización de la viriginidad.