Peligros al volante

Hay personas que llegan a puestos relevantes, tanto en la política como en la empresa, por inercia. Una buena apariencia, buenas dotes de comunicador, inteligencia aceptable, venir de buena familia o tener un currículum aceptable, puede bastar para llegar a ser presidente de una multinacional o de un país. No ser realmente bueno para el trabajo puede hasta pasar inadvertido, ya que la persona en cuestión puede camuflarlo si ha sabido rodearse de personas capaces.

Esta fórmula funciona cuando la realidad es más o menos estable. Se trata de activar la velocidad de crucero y disfrutar del viaje.

El problema es cuando el contexto cambia radicalmente, como es el caso en esta crisis del Covid-19. No hay libro de instrucciones ni para políticos ni para empresarios, y la capacidad de tomar las decisiones más sensatas sobre la marcha es fundamental en la supervivencia de una empresa o de una nación.

Así, que… que la lotería de quién nos ha tocado como mandamás nos pille confesaos…

Publicado por

Sergio Rozalén

En los ratos libres intento escribir lo que se me pasa por la cabeza. Pido disculpas de antemano.

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