Iraníes en el centeno

J.D. Salinger litigó con un director de cine iraní y un escritor sueco por problemas con los derechos de sus historias. El primero hizo una película basada en uno de sus relatos, el segundo escribió una novela con un personaje que se suponía era el protagonista de “El Guardián en el Centeno”, pero ya con más de 70 años (en el libro original, escrito a principios de los 50, el protagonista tiene 16).

Lo que me sorprende de estos hechos es la actitud de Salinger hacia sus historias y personajes y hacia las creaciones de otros. Todos los autores, todos, por muy originales que sean o se crean, se nutren de lo que han leído de otros. Y es fantástico que hayan otros creadores en lugares tan distantes como Suecia e Irán utilicen las ideas que han sido filtradas por uno. En lugar de sentirse ultrajado por un concepto materialista, muy americano, de los derechos de autor, Salinger debió sentirse honrado de que el filtro de sus creaciones hubieran llegado tan lejos.