La importancia de las formas

Para convencer a alguien de algo viene bien tener muy buenas razones pero no es suficiente. O, mejor dicho, no es indispensable.

La posición que tomamos en cualquier tema tiene una base emocional que va más a allá de la parte racional. Es esta parte racional la que está incrustada en nuestro cerebro, porque nuestro cerebro no es sólo racional, es, sobretodo, emocional.

El cómo convencemos es más importante que lo que decimos. Escuchar, entender el punto de vista de la otra persona, el tener una actitud que muestra comprensión, ayudará a inocular en el otro tus puntos de vista, para que germinen en su mente, para que logren “hacer raiz”.

Así que tenemos que cuidar las formas, algo que tengo que recordarme más a menudo porque no se me da especialmente bien.

Y cuando digo que tener buenas razones para convencer no es indispensable es porque en realidad no te hacen falta. Si consigues llegar a la parte emocional de la otra persona le puedes vender una moto, una teoría conspiranoica, ideas populistas o extremistas.

Así que tengamos cuidado.