Fuerzas contrapuestas

La península Ibérica y la Isla de Gran Bretaña tienen en común el contar con un territorio con una frontera natural muy clara, el mar. Esta frontera natural invita a la unificación de los pueblos que viven en estos territorios, un proceso sangriento que dura siglos pero que tarde o temprano sucede, aunque se de forma temporal.

En el caso de la península Ibérica, que tiene una frontera “natural” más, los Pirineos, la total unidad de todos los pueblos bajo un mismo jefe sólo sucedió durante 80 años entre los siglos XVI y XVII. Cuando esto sucedía en Gran Bretaña todavía el reino de Escocia era independiente.

En ambos casos esta tendencia a la unificación es contestada y hoy en día ambos territorios tienen movimientos de independencia en Escocia, Cataluña y Euskadi.

Fuerzas que se mueven en diferentes direcciones, el equilibrio es solo una ilusión momentánea en el transcurso de la Historia.