Cadenas de montaje, no siempre una buena idea

La cadena de montaje es una idea cojonuda. Dividir el trabajo en tareas simples que pueden ser ejecutadas por diferentes personas incrementa la productividad.

Pero no siempre.

Antes de plantear una cadena de montaje como planteamiento para producir algo hay que tener en cuenta la naturaleza de la tareas a ejecutar. ¿Puedes dividir la actividad en tareas independientes? ¿Pueden ser realizadas por personas diferentes? ¿Suceden en un contexto estable o cambiante?…

En el caso del mundo del “data”, que es al que me dedico, los planteamientos “tradicionales” de desarrollo de software no funcionan: una persona que recoge requerimientos, otra que diseña, otra que los desarrolla, otra que lo prueba… Estos planteamientos, que ya se han demostrado anticuados en el mundo del desarrollo de software, fallan considerablemente en el del “data”, porque no es posible producir un producto con esa división del trabajo.

Las personas que recogen los requerimientos, que diseñan los productos, que los desarrollan necesitan “business understanding”, necesitan entender el esfuerzo de hacer algo, necesitan iterar, desarrollar rápidamente “proof of concepts” que tienen que ser testeados rápidamente por los usuarios…

En este contexto, la naturaleza de estas tareas las hacen poco externalizables, no deberían ser “carne de outsourcing”, porque no es trasladable todo este conocimiento a personas ajenas a la naturaleza de las tareas a desarrollar.