Justicia vs Eficiencia

La Democracia se extendió por el mundo durante el siglo XX. Es el sistema político predominante en Europa, América y Oceanía, está bien representado en África y Ásia.

Si se ha extendido durante este tiempo no es tanto por su “justicia”, por los valores que defiende, sino por su eficiencia. La democracia promueve la estabilidad a través del consenso que promueve, la estabilidad favorece el crecimiento económico, y así, todo el mundo feliz.

Hasta que llegue otro sistema más eficiente.

La mayor amenaza para los sistemas democráticos hoy en día es la eficiencia de China. La “justicia” no esté entre sus prioridades aunque es innegable el desarrollo de índices de desarrollo humano, como la esperanza de vida o la educación, se han incrementado notablemente durante las últimas décadas, pero ha sido más un efecto colateral o necesario para otros objetivos que un objetivo en sí mismo.

Pero su capacidad económica es inmensa, derivada de su gran población, la estabilidad que proporciona una dictadura asumida por gran parte de la población, y las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías: por una parte ofrecen posibilidades de crecimiento vertiginoso, por otra parte ofrecen posibilidades de control de la población que no eran ni soñadas por los dirigentes de generaciones anteriores.

Que la potencia económica mundial sea una dictadura sin escrúpulos no puede ser bueno, con economías emergentes en África, en Asia, con grandes países con democracias más frágiles, como Brasil, Rusia, India… Porque si la conclusión es que lo de la “democracia” no es una condición necesaria para el desarrollo de un país… Pues eso, que el futuro no pinta nada bien.