Cuenta de Resultados y Divorcios

Las empresas miden el resultado de un año, sus pérdidas y ganancias, y definen el éxito o fracaso del mismo a través del número que obtienen. Se cumplen o no se cumplen objetivos en gran medida en función de si la cuenta de resultados muestra el número que se habían marcado.

Pero medir el éxito y el fracaso de lo que sucede en un año sólo pensando en lo que ha sucedido ese año tiene un punto de riesgo. Porque el éxito o el fracaso de hoy no tiene sólo que ver con lo que hemos hecho en los últimos 12 meses, sino en el trabajo que se ha desarrollado en los últimos años. El origen del beneficio de hoy puede estar en el trabajo que se ha hecho con la “imagen de marca” durante 10 años, los productos que vendes hoy se han desarrollado durante años, antes de que te los quitaran de las manos en las tiendas. De la misma forma, las pérdidas de hoy pueden estar relacionadas con malas decisiones tomadas hace tres o cinco años.

Es cierto que existen mecanismos contables que tratan de gestionar este tipo de efectos, como las amortizaciones que distribuyen el gasto a lo largo de los años en los que se va a utilizar un determinado activo. Pero más allá de lo que se puede cuantificar objetivamente existe una serie de decisiones más intangibles que no se van a reflejar en una cuenta de resultados. Una mala estrategia comercial o de desarrollo de productos puede lastrar la cuenta de resultados durante años.

Llevándolo al terreno personal, es como que alguien tenga un mal año debido a un divorcio. La “cuenta del resultado” del año puede mostrar un año horrible, pero el divorcio seguramente se ha ido gestando durante los años anteriores, a pesar de que la “cuenta de resultados” de esos años no lo refleje. Si los años anteriores no se ha “contabilizado” adecuadamente cosas como el tiempo dedicado a tu pareja, las conversaciones intimas, los regalos inesperados, las relaciones sexuales verdaderamente deseadas por ambos, o las sonrisas, el aparentemente satisfactorio buen resultado de los años anteriores fue solo un espejismo, la hecatombe se estaba gestando frente a tus ojos y no te estabas dando cuenta.   

Publicado por

Sergio Rozalén

En los ratos libres intento escribir lo que se me pasa por la cabeza. Pido disculpas de antemano.

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