30 años no son nada

Una de las cosas que me sorprendían cuando leía en el colegio los libros de historia es lo rápido que algunos países cambiaban sus alianzas en las guerras. Una década España luchaba contra Francia, la siguiente se aliaba con Francia para luchar contra los Ingleses. ¿Cómo podía suceder algo así? ¿No eran enemigos? ¿Ahora son aliados?

Pero me hecho mayor, he sido testigo del paso del tiempo durante un buen puñado de décadas, y lo entiendo mejor. En los últimos 30 años he presenciado la caída del Muro de Berlín y de la Unión Soviética; el auge de China como superpotencia capitalista; la desintegración de países, de forma violenta, como Yugoslavia, o de forma pacífica, como Checoslovaquia; guerras salvajes como las de Ruanda o el Congo; la caída de las Torres Gemelas, las invasiones de Afganistán e Irak, las revoluciones árabes; la llegada de un afroamericano a la presidencia de Estados Unidos, y también la llegada de un señor anaranjado; la irrupción de Internet, de las redes sociales, de los móviles; varias crisis económicas globales; una pandemia. Todo esto en poco más de 3 décadas, en lo que viene a ser una generación.

Volviendo a mi juventud, cuando me sorprendía de que las cosas cambiaran tanto entre, por ejemplo, 1630 y 1660, bueno… Pues sí, las cosas pueden cambiar bastante en un puñado de años.

Publicado por

Sergio Rozalén

En los ratos libres intento escribir lo que se me pasa por la cabeza. Pido disculpas de antemano.

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