Los próximos 15 años

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Hace 15 años era un treintañero que se acababa de mudar a Inglaterra, había conseguido un trabajo que me permitía sobrevivir, no tenía hijos pero decidí con mi pareja ir a por el primero. Hace 15 años no pensé donde iba a estar hoy, en 2021, pensar a tan largo plazo no era que estaba en mi cabeza. Y no me ha ido mal, después del primer hijo vino un segundo, encontré un trabajo interesante que elevó nuestro nivel de vida y me permitió desarrollar una carrera profesional que no podía ni vislumbrar en 2006.

Hoy sí me planteo donde estaré dentro de 15 años. Habré sobrepasado por poco la barrera de los 60, los próximos lustros representan la última oportunidad para seguir creciendo profesionalmente y, por qué no, económicamente. Ya no soy un soltero sin obligaciones y con flexibilidad para elegir hacia donde dirigir mi vida, soy un padre de familia con obligaciones, con hipoteca, con una carrera profesional que ya no permite el lujo de cambiar de rumbo.

Si no tuviera necesidades económicas me iría a viajar por el mundo con mi pareja. Pero con unos hijos adolescentes que todavía tienen que enfrentarse a la Universidad, y una jubilación que está a la vuelta de la esquina, tengo que hacer números y tomar decisiones “razonables”. Razonable… Qué palabra más antipática, lo que me pide el cuerpo es ser alocado, impetuoso, intuitivo… pero, no, toca ser razonable…

Pero lo de “razonable” no quita lo valiente. Dejarse llevar por la inercia implica falta de control sobre tu vida, el timón del barco hay que controlarlo, hay que saber hacia dónde te diriges.