Ceterum censeo Carthaginem esse delendam

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Si repites machaconamente algo, aunque sea mentira, la gente acabará por creerlo. Obedece a un mecanismo psicológico que sólo recientemente se ha comprobado, llamado “Efecto de Verdad Ilusoria“, aunque es algo que se ha intuido desde hace milenios.

Los ejemplos recientes más llamativos estarían en las tácticas de Donald Trump, o la campaña del Brexit en el Reino Unido, pero podemos encontrarlos también en el pasado, remontarnos hasta el romano Cato, que cerraba siempre sus discursos con una llamada a destruir Cartago (“Ceterum censeo Carthaginem esse delendam“) porque sabía que la repetición traería consigo el acuerdo.