De Adán a esta parte

En 1650 el arzobispo James Usher escribió el libro “Los Anales del Mundo”, una defensa de la legitimidad de la Iglesia Anglicana respecto a la Católica. Si la Iglesia Romana decía que el papa es sucesor de Pedro, el arzobispo dijo que Enrique VIII, el fundador del movimiento anglicano, descendía del mismísimo Adan por línea paterna. Esto lo dedujo analizando la Biblia, estimando el número de generaciones que describe desde el Génesis y estimando la esperanza media de vida de las personas. Sus cálculos fueron tan precisos que estableció que el mundo fue creado “el 22 de Octubre del 4004 antes de Cristo, a las 18:00”. Para el 10 de Noviembre Adán y Eva ya habían sido expulsados del paraíso (en menos de tres semanas).

Esta aparente precisión, en lugar de ser ridiculizada, fue tomada por cierta y por doscientos años lo de que la Tierra tenía 6.000 años se tomó como algo cierto.

Hasta que Charles Lyell publicó “Principios de Geología” en 1830, un trabajo que desarrolló las ideas desarrolladas durante las décadas anteriores que analizaban los efectos de la erosión, de las capas de sedimentación y de los fósiles para estudiar la edad de la Tierra. La conclusión de Charles Lyell fue que este planeta había exisitido por cientos de millones de años y probablemente mucho más.

Su contemporáneo Charles Darwin era un estudioso de la Geología, llevaba incluso volúmenes de los libros de Lyell en su viaje en el Beagle, y llegó a hacerse amigo del geólogo, y éste contexto geológico fue vital en el desarrollo de sus ideas ya que ofrecía el tiempo necesario para que la evolución se desarrollase.

Un ejemplo más de cómo una buena idea en un campo de la Ciencia permite el desarrollo de otras ideas en otras áreas.