Idealismo sanguinario

En 1893 se inauguraba la temporada de ópera en el Liceo de Barcelona con la representación del Guillermo Tell de Rossini. Santiago Salvador Franch pagó una peseta la entrada que daba acceso a la quinta planta del teatro, esperó al segundo acto, se asomó a la barandilla y lanzó dos bombas. Murieron 20 personas.

En el juicio, Santiago Salvador Franch declaró: “Mi deseo era destruir la sociedad burguesa, a la cual el anarquismo tiene declarada la guerra abierta; y me propuse atacar la organización actual de la sociedad para implantar el comunismo anárquico. No me propuse matar a unas personas determinadas. Me era indiferente matar a unos o a otros. Mi deseo consistía en sembrar el terror y el espanto”. Meses después fue ejecutado a garrote vil en la plaza de los Cordeleros de la prisión de la Reina Amalia de Barcelona.