¿Cuántos amigos tengo?

El antropólgo Robin Dunbar detectó que los primates no humanos, como animales sociales que son, se relacionan con un número de miembros de su grupo que está relacionado con el tamaño de su neocorteza cerebral y su capacidad de proceso. A partir de aquí, dedujo que los humanos, como primates que somos, también tenemos un número de personas con las que nos podemos relacionar «de forma satisfactoria o funcional», y ese número es aproximádamente 150, una cifra que dedujo por el entorno en el que hemos evolucionado durante decenas de miles de años, en el que el tamaño de grupos sociales eran obviamente mucho menor a los actuales.

Aunque es un número algo arbitrario y difícil de calcular, el concepto es válido, porque por mucho que vivamos en ciudades con millones de habitantes y las redes sociales permitan a una persona tener miles y miles de «amigos virtuales», el número de relaciones con sentido que somos capaces de mantener es limitado. Según esta teoría, los conflictos se incrementan cuando las personas están inmersas en grupos de mayor tamaño: discriminzación, contaminación, guerras…

Puede que, con el paso del tiempo, si no nos destruimos a nosotros mismos, los seres humanos desarrollen una capacidad para relacionarse de forma efectiva con más gente, pero los ritmos evolutivos no son los ritmos a los que cambia la sociedad actual. Así que, mientras tanto, este concepto puede ser útil para definir estrategias que permitan reducir los conflictos y las presiones a los que nos enfrentamos.