Y David derrotó a Goliath

A finales de los noventa se me ocurrió decirle a un argentino que Maradona, ya retirado, estaba un poco “pasado” y me echó una buena bronca. Me sorprendió porque hasta entonces no me había dado cuenta de lo importante era este jugador de fútbol para toda una nación.

Argentina llora estos días la muerte de un mito. El mito se construye a partir de idealizaciones, de imágenes, de emociones, de momentos, de momentos compartidos. El tiempo y las circunstancias en las que Maradona vivió también influyeron, y el Diego ocupó un vacío que la sociedad argentina tenía, probablemente sin saberlo, y la necesidad de todos de tener un referente le encumbró al imaginario colectivo como uno de sus dioses. Es el David que derrotó a Goliath, y partir de ahí no importa lo imperfecta que era esa persona, se perdona, se mira hacia otro lado, lo negativo no tienen ningún efecto en la balanza.

Es interesante ser testigo de estas manifestaciones desde fuera, te lleva a preguntarte sobre otros mitos que existen en cualquier sociedad, sobre cómo se formaron, sobre la mezcla de realidad y de necesidad colectiva que los originaron.

Maradona, Che Guevara, El Cid, Bolívar, Ghandi, La Virgen María, Jesucristo…