Primeras impresiones

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Este mes se ha publicado un estudio científico que describe como un algoritmo es capaz de acertar la afiliación política de una persona a través de su fotografía.

Las críticas no se han hecho esperar, críticas que ponen en duda la metodología y que vinculan este tipo de análisis con teorías pseudocientíficas del siglo XIX como la frenología.

Y reconozco que puede resultar incómodo que una foto pueda decir que tipo de persona soy, pero las nuevas técnicas de análisis que empiezan a estar disponibles pueden detectar detalles de mi rostro que esconden mucha información: información genética, información sobre mi dieta, mi estilo (llevo barba o no, qué tipo de barba, cómo me peino…), sobre mi desarrollo fetal…

¿Hasta qué punto estos elementos pueden determinar qué pienso? No lo sé, pero no descartaría que algo es posible porque simplemente resulta incómodo. De hecho cuando lo vemos en películas o series de televisión nos maravillamos, ya que estos algoritmos tratan de hacer lo que Sherlock hace en un segundo cuando de un vistazo te ha averiguado tropocientomil cosas…