El poder de la mente

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Los equipos que juegan en casa ganan más a menudo, algo así como el 50% de las veces, mientras que los visitantes ganan un 25% y el resto son empates. Tras un año sin público, ¿se mantiene esta ventaja? Pues se reduce, pero todavía los que juegan en casa ganan más del 40% de los partidos. ¿Por qué? No está claro, pero seguramente cierto “instinto de territorialidad” tiene un impacto en la psicología de los jugadores.

De la misma forma que la psicología afecta a los arbitrajes, en los que el número de faltas y tarjetas se reparten de forma más equitativa desde que el público no se acuerda de los familiares de los árbitros.

Dos efectos en direcciones opuestas que son visibles durante en este terrible “experimento sociológico” que es la pandemia.