Marteko hizkuntza

El euskera es uno de los idiomas más antiguos que se hablan hoy en día, con un origen incierto en el que algunos lo relacionan con el ibero, otros con fuentes caucásicas, hay quien se atreve a decir que incluso tiene un origen ¡bereber!

Existen varios dialectos, difícil de determinar cuantos, hay quien dice que son cinco, once subdialectos y veinticuatro variedades locales. Y lo normal en una lengua que ha sobrevivido como ha podido durante siglos: son tan diferentes entre sí que pueden ser ininteligibles entre ellos. El esfuerzo para normalizar el vasco es reciente, y para unificar la lengua se creó el “batúa”, un vasco normalizado, basado principalmente en uno de los dialectos, de tal forma que muchos vascos consideran a este vasco batúa como “marketo hizkuntza”: lenguaje marciano.

Pero no es más que el proceso normal por el que una lengua tiene que transitar si quiere sobrevivir. La normalización supone tratar de absorver lo más común de todas las variantes y dar prioridad a unas sobre otras, lo que acaba con una lengua algo “artificial” que nadie siente verdaderamente como suya. Es lo que sucedió con lenguas asentadas como el español o el francés, pero como sucedió hace ya muchas generaciones se nos ha olvidado y ahora sentimos esas lenguas como “naturales”. La unificación del vasco, por su proximidad en el tiempo, no ha llegado todavía a ese estado.

Aunque, en todo caso, con el advenimiento de tecnologías que permitirán la traducción simultánea, el futuro nos puede deparar escenarios donde todos y cada uno de nosotros hablaremos como nos salga del forro, que ya se encargará el cacharrito de traducir lo que digamos…