Mansa Musa

Hasta hace no tanto los mapas tenían regiones inexploradas. Si vivías en Europa en el siglo XIV, por ejemplo, sabías que existía algo ahí al sur llamado “África” de lo que se conocía más o menos la costa norte, pero de ahí para abajo…

En ese siglo precisamente, el rey del imperio de Mali, Mansa Musa, decidió ir de pregrinación a la Meca. Este imperio, cuya capital era la mítica Tombuctú, estaba en un lugar alejado de todo el mundo “civilizado”, pero en su peregrinación los miles de acompañantes del rey dejaron en Egipto y Arabia tanto oro que su preció cayó en picado, afectó la economía de la zona y no ser recuperó en 10 años.

Tombuctú se convirtión en sinonimo de “El Dorado”, y hasta el siglo XIX los europeos no consiguieron poner su pie en ella. Para entonces la ciudad no era ni una sombra de lo que, dicen, llegó a ser.