Las calas y la morriña

Hace poco tuve la suerte de pasar una semana en Menorca, un lugar muy interesante por diversas razones, una de las cuales son las bellas calas que tiene.

Porque, a todos nos gustan las calas, ¿no? No estoy seguro de si a todo el mundo les gusta, supongo que habrá gente a la que no, pero se podría suponer que a la gran mayoría de nosotros nos atrae la imagen de una cala. Si esto fuera cierto, ¿es posible que haya una razón ancestral detrás de ello? Durante miles de años, centenares de generaciones, muchos humanos vivieron cerca del mar, donde era posible acceder a comida, tener el refugio de cuevas cercanas, el refugio mismo del mar, que permite adentrarse en él para evitar el ataque de alguna fiera… A lo mejor nos gustan las calas porque durante milenios fueron nuestra «casa» y volver a ellas nos provoca cierta nostalgia ancestral.