All work and no play makes Jack a dull boy

Tras el éxito de sus dos primeras novelas, Carrie y El Misterio de Salem´s Lot, Stephen King decidió ir a vivir a Colorado por un año, con su mujer y sus dos hijos, con el fin de encontrar la inspiración para nuevas historias. Una vez allí, decidieron pasar los días de Halloween en un hotel de la zona. Fue así como acabaron, a finales de Octubre, en un alojamiento que estaba a punto de cerrar por la temporada, en el que eran los únicos huéspedes, repleto de largos y vacíos pasillos, los únicos comensales en un comedor en el que la música de ambiente era tocada sólo para ellos. Y el número de su habitación, la 217.

Stephen King encontró aquí la inspiración para su tercera novela, El Resplandor, la historia de un escritor ex-alcoholico, Jack Torrance, que es poseido por los espíritus que habitan un hotel vacío. Stanley Kubrick la adaptó pocos años después, una película que, por cierto, nunca gustó al propio Stephen King, por todas las licencias que el director se tomó en su adaptación.

Una prueba más de que la mejor inspiración para un escritor son tus propias vivencias. Y a partir de ahí, a estirarlas, deformarlas, transformarlas.