Hablar por hablar

Woman in white gazing thoughtfully against a bright background A woman in white gazes thoughtfully into soft, diffuse light.

“Bienvenida al Departamento de Contabilidad de las Palabras del Ministerio del Juicio Final”.

“Gracias”.

“Como habrás leído en el manual, cada persona tiene una Cuenta de Pérdidas y Ganancias con todas las palabras que pronuncia en su vida”.

“¿Todas?”.

“Todas. ¿Sabes que la humanidad pronuncia alrededor de 1000 millones de palabras al segundo?”.

“¿Sí?”.

“Antes, cuando los babilonios, mal que bien, llevábamos la cuenta a mano. Pero, claro, ahora con todos los humanos que hay… Menos mal que tenemos estos superordenadores… En fin. El sistema anota en el Haber las relacionadas con agradecimientos, felicitaciones, muestras de cariño… En el Debe las perniciosas: insultos, ironías de mala baba, comparaciones maliciosas, palabras huecas que no dicen nada…”.

“¿Las que no dicen nada?”.

“¿Sabes todos esos que hablan y mucho y dicen poco? Derechitos al infierno”.

“No fastidies… Pero, si el ordenador lo hace todo, ¿yo qué hago?”.

“¿Tú? Te sientas aquí al ladito y miras que no se recaliente”.

“¿Y si se recalienta?”.

“Nada, si eso no pasa nunca. Tú aquí en tu puesto hasta que le llegue el turno al siguiente”.

Y ella comenzó su primer día de trabajo sin atreverse a pronunciar ni una sola palabra más.